Parece que hoy en día hay más fotógrafos de bodas que parejas que se casan. La proliferación de ciertas cámaras réflex a un precio muy competitivo y la crisis que lleva acechando nuestro país varios años ha dado píe al crecimiento desmedido de profesionales que se dedican a la fotografía de boda, muchas veces sin ser conscientes de lo que un reportaje de éstas características implica. Borrar una fotografía que está mal sale gratis pero en la mayoría de los casos el momento no se puede repetir. Seguramente si todavía estuvieramos utilizando los antiguos carretes, más de uno se lo pensaría dos veces antes de inciar una aventura de éste tipo.

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A la hora de elegir un fotógrafo de boda es súmamente importante conocer la trayectoria de ése profesional/es o empresa, cúanto tiempo lleva en el mercado y que referencias puede ofrecer acerca de su trabajo. Las muestras de las fotografías o los álbumes que nos enseñan deben ser de bodas completas. Recomendamos desconfiar de fotografías sueltas ya que no son un fiel reflejo del resultado final de un reportaje de boda. La calidad de los álbumes se debe comprobar siempre en persona, tocándo el papel, las portadas, el material empleado y el acabado final de la impresión. Independientemente de si elegimos o no contratar un álbum de fotos, hay que exigir siempre que se nos enseñe uno porque es una buena forma de medir la calidad y profesionalidad de un fotógrafo de bodas.

Los precios de los reportajes de boda son quizás el punto de inflexión a la hora de elegir a un fotógrafo. A pesar de la gran variedad de precios para reportajes de boda que hay actualmente en el mercado hay que tener claro siempre que LO BARATO SALE CARO. No existen reportajes de buena calidad a precios muy bajos. Esta es la realidad. Un reportaje completo, con álbum impreso de buena calidad ronda los mil euros. A partir de ahí puede haber variaciones pero desde luego no puede haber saltos de gigante. Una empresa como la nuestra puede ofrecer precios muy competitivos manteniendo una calidad exclusiva gracias al tiempo que lleva en el mercado y al volúmen de trabajo.

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Si nuestro fotógrafo o empresa cumple con todo lo anterior estamos de enhorabuena, casi podemos dar por zanjado el reportaje fotográfico. Es muy importante documentar todos los servicios que se nos ofrecen mediante un contrato. Éste documento nos da tranquilidad y seguridad a la hora de escoger a nuestro fotógrafo de bodas. Todo contrato debe disponer de un apartado de observaciones donde se pueden adaptar ciertas cláusula o acordar servicios adicionales.

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En resumen, la elección perfecta del profesional que se encargará de crear un recuerdo para toda la vida mediante un reportaje fotográfico de boda depende de varios factores: la trayectoria del fotógrafo/empresa, la calidad de sus trabajos, unos precios razonables y no por último la seriedad a la hora de formalizar un servicio fotográfico para el día de vuestra boda mediante un contrato. Recomendamos encarecidamente comparar mucho antes de elegir y asegurarse antes de contratar ya que se trata de un recuerdo único en la vida que perdurará a lo largo de los años y no hay nada mejor que la satisfacción de haber elegido bien.